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Babe Ruth, el “Monarca” de los cubanos. 

La visita de Babe Ruth a la Habana en 1920, fue sin dudas uno de los acontecimientos deportivos del año. El público cubano lo acogió como lo que era, la estrella del momento. Ruth acababa de terminar su primera serie profesional con un récord personal de 54 jonrones, impensado en la pelota de aquellos tiempos. Fue contratado por el promotor Abel Linares, quien confesó en su momento a la prensa que jamás había soñado en poder llevar aquella figura a la serie.
El había viajado con la intención de contratar a Los gigantes de New York, quienes habían quedado en segundo lugar en la Liga Nacional de 1920. Pero el destino lo reunió con el que fuera secretario de Babe; John Igoe. Con el, Linares cerró un contrato de $ 2000.- dólares por juego mas todos los gastos de estadía y pasajes para Ruth, su esposa y secretario. Ruth se incorporaría a los Gigantes de New York el 30 de octubre y participaría, a partir de ese día, en 10 de los 20 choques pactados contra los equipos Habana y Almendares.

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Los Gigantes debutaron en La Habana el 16 de Octubre de 1920 con la serie preliminar.

El equipo estaba conformado por: Frank Snyder y Earl Smith, receptores; George Kelly, inicialista; Larry Doyle, camarero; Dave Bancroft, torpedero; Frank Frisch, antesalista; George Burns, Vernon Spencer,y Ross Young, jardineros; Jess Barnes, Patrick Ryan y Paul Perrit, lanzadores. En total. Esa serie preliminar constó de ocho partidos y resultó bien reñida pues terminó con tres triunfos y dos empates por parte de cada equipo.Así es como arriba a la Habana el 29 de Octubre. Se había unido a Los Gigantes de New York bajo el mando de John Joseph McGraw, más conocido como “El pequeño Napoleón” del baseball y quien fuera por años socio del Hipódromo Oriental Park, en la ciudad de Marianao, y del Frontón Jai Alai, situado en Concordia y Lucena. Ruth tenía 27 años cuando visitó Cuba, estaba recién adquirido por los Yankees, quienes le habían pagado la astronómica cifra de $100,000. al Boston por el. Llegó con su esposa y secretario vía marítima desde Cayo hueso y fue halagado por una multitud curiosa y fanática que acudió a recibirlos admirando al jugador y su hermosa esposa. Frente a los equipos cubanos, “El Monarca”, como nombraron a Ruth en Cuba, tuvo los siguientes resultados: 30 de octubre Los gigantes 4, Habana 3. Ruth batea un doble y un triple en tres turnos. 31 de octubre Los gigantes 3, Almendares 0. Ruth batea de 4-2, con un triple. 3 de noviembre Los gigantes 7, Habana 1. Ruth se poncha tres veces ante los envíos del pitcher cubano José Acosta, mas conocido por Acostica. 4 de noviembre Los gigantes 10 Almendares 0. Ruth batea de 3-2, con un doble. 6 de Noviembre Los gigantes 4, Habana 11. Ruth no logra hit en tres oportunidades, pero lanza como relevo. El héroe del juego fue el jardinero cubano Cristóbal Torriente, quien pegó un doble y tres jonrones . Como dato de color, Cristóbal Torriente recibió como pago por ese partido 103 pesos en efectivo, un reloj de oro y 400 cigarros que fueron recolectados en el estadio durante la presentación.
La serie que tendría mas de 10 juegos comenzó muy bien y fue un éxito entre el público habanero pero por las intensas lluvias no pudieron terminar el último juego en La Habana, como tampoco pudieron presentarse 15 ni el 16 de noviembre, y la serie finalmente fue cancelada por mal tiempo. Ruth reclamó el pago de los partidos suspendidos que fueron liquidado por parte de sus promotores. Según varios cronistas de la época, las utilidades de la serie superaron los 40,000 dólares.
Teniendo en cuenta el éxito que había tenido la serie en La Habana, Abel Linares entusiasmó a un empresario de Santiago de Cuba, Juan Lageyre para que contratara a Babe Ruth por $3000 para jugar en Santiago. El Monarca, jugó en el estadio Cuban Park contra un equipo local con varios jugadores agregados como Bartolo Portuondo y Valentín Dreke.
Los Santiagueros ganaron el primer juego, pero los titulares de los diarios y los comentarios de la gente se los llevó el pitcher del equipo de Santiago Pablo Guillen, quien ponchó a Babe Ruth en el segundo inning y aunque Ruth le dio un doble al centro en el sexto inning, Guillen pese a nunca haber jugado profesionalmente se llevó la gloria del partido.
No obstante el acontecimiento deportivo de su presencia en la serie y que Babe demostró porque era la estrella del momento, la comidilla de la prensa en Cuba, estuvo centrada en la manera tan extravagante con que Ruth gastaba el dinero en apuestas de Casino y Jail Alai, deporte que le fascinaba y del que llegó a declarar que le gustaba más que el baseball. Un cronista de la época contó que Ruth abandonó Santiago de Cuba con solo 40 centavos en la cartera porque había perdido todo en las apuestas.
Babe Ruth dejó Cuba el 28 de Noviembre declarando: “Este país es bellísimo, de gente magnífica, lo que da una idea de la razón por la que fueron a la guerra de independencia. Las mujeres cubanas son de las más elegantes del mundo”
Volvió a regresar a la isla en 1921, pero esta vez a disfrutar de la temporada hípica del hipódromo Oriental Park. Nunca más a jugar baseball, aunque a los cubanos nos quedó para siempre esta historia de cuando Babe Ruth jugó la pelota en nuestra tierra.

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